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  • Se cumplen ya 10 años desde que el colectivo Yasunidos realizó una extraordinaria campaña recogiendo 750.000 firmas -legalmente eran necesarias 508.000- para exigir una Consulta popular que pusiera freno a la explotación petrolera en el Parque Nacional del Yasuní, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO y habitado por los últimos pueblos indígenas en aislamiento voluntario de Ecuador. Entonces el gobierno intentó impedir la Consulta anulando con razones inconsistentes la mayoría de esas firmas, lo que inició un largo y tortuoso proceso legal zanjado finalmente este mes de mayo con la sentencia de la Corte Constitucional ordenando la celebración de la Consulta, que tendrá lugar el próximo 20 de agosto junto a las elecciones presidenciales.
  • Queremos dar nuestra enhorabuena, reconocer y agradecer el esfuerzo sostenido por el colectivo Yasunidos, a las y los jóvenes que lo promovieron, a los pueblos indígenas, al movimiento ecologista ecuatoriano y a todas las personas y organizaciones sociales, que desde 2013 han sostenido contra viento y marea esta causa legal para la defensa del derecho a la Consulta, de los derechos de la naturaleza y de los pueblos indígenas, reconocidos por la vigente Constitución de Montecristi de 2008.
  • Porque tantas décadas sucesivas de modelo extractivista y de explotación petrolera se han demostrado totalmente incapaces de cumplir las promesas y expectativas de prosperidad para el pueblo ecuatoriano, y solamente han cosechado desigualdades sociales, pobreza, exclusión de las comunidades indígenas, campesinas y de las mayorías urbanas, emigración, dependencia, destrucción del patrimonio ambiental del país y corrupción.
  • Un comunicado de la organización ecologista ecuatoriana Acción Ecológica afirmaba ya en 2013 que «Ecuador no es responsable del calentamiento global pero su sociedad ha sido capaz de construir y defender propuestas frente a la crisis climática, como es la conservación de la zona más biodiversa del planeta, el Yasuní, y respetar a los pueblos Tagaeri y Taromenane«. En el actual contexto global extremadamente crítico de emergencia climática, energética y de biodiversidad, lograr detener la explotación petrolera en el Yasuní es una cuestión que trasciende el ámbito local. Aunque es una decisión soberana del pueblo ecuatoriano, todo el mundo se juega algo en el Yasuní. Como dijo recientemente la activista kichwa sarayaku Helena Gualinga en París junto a la activista sueca Greta Thunberg y la ugandesa Vanessa Nakate, la Consulta por el Yasuní «es un precedente extremadamente importante, que puede replicarse en todo el mundo y debería ser una señal de esperanza (…) de que la gente puede decidir en qué dirección quiere ir«.

La Consulta por el Yasuní «es un precedente extremadamente importante, que puede replicarse en todo el mundo y debería ser una señal de esperanza (…) de que la gente puede decidir en qué dirección quiere ir«. (Helena Gualinga, activista kichwa sarayaku).

  • Por eso mismo también queremos denunciar la hipocresía de los países del Norte global que, mientras proclaman planes y programas verdes como los Green Deal, siguen incumpliendo sistemáticamente acuerdos y resoluciones como las de la COP que, desde 2009 reclaman el apoyo a los países del Sur Global para una transición ecosocial y energética justa. En este caso, la mejor forma de saldar la deuda ecológica histórica de los países del Norte global con Ecuador es contribuir para la superación del modelo extractivista, que hasta ahora sigue sumiendo al país en una dependencia insostenible de la exportación de materias primas y combustibles fósiles.
  • Finalmente hacemos un llamamiento a las organizaciones climáticas, ecologistas, sindicales, campesinas, solidarias, feministas, etc. a difundir la Consulta, a dar a conocer sus motivos e implicaciones y, de manera especial a apoyar a la diáspora ecuatoriana en Europa para lograr una observación transparente del proceso de escrutinio y la máxima votación por el “SÍ AL YASUNÍ”.

Existen alternativas. El Yasuní depende de ti. ¡SÍ AL YASUNÍ!

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¿Por qué es un hecho histórico que la Corte Constitucional de Ecuador apruebe la Consulta Popular en el Yasuní?

El miércoles 10 de mayo recibimos la noticia de que la Corte Constitucional de Ecuador había aprobado la Consulta Popular por el Yasuní, impulsada por el colectivo YASunidos desde 2013 y que permitiría a los ecuatorianos y ecuatorianas frenar la explotación petrolera en una de las zonas con mayor riqueza biológica del planeta. 

Una semana más tarde, se confirmaba que el 20 de agosto de 2023, coincidiendo con las elecciones legislativas y presidenciales tras la llamada ‘muerte cruzada’ (disolución de la Asamblea Nacional) del presidente Guillermo Lasso, tendrá lugar la consulta popular bajo la pregunta:

“¿Está usted de acuerdo en que el gobierno ecuatoriano mantenga el crudo del ITT, conocido como bloque 43, indefinidamente en el subsuelo?”.

En concreto, la ciudadanía decidirá acerca de la permanencia bajo tierra del crudo de los campos Ishpingo, Tiputini y Tambococha, el bloque petrolero 43 (que hace frontera con Perú), también llamado ITT, en el entorno del Parque Nacional Yasuní, declarado reserva de la biosfera por la Unesco en 1989.

Aunque una gran parte de la infraestructura petrolera ya está construida, tocará decidir si el crudo que aún está en el subsuelo permanece allí y que con esto la frontera petrolera no se extienda sobre el Ispingo –campo que linda con la zona intangible–, territorio de los pueblos Tagaeri y Taromenane (en aislamiento voluntario)”, escribía Esperanza Martínez, de Acción Ecológica, una de las organizaciones que integran Yasunidos y con la que cooperamos en Entrepueblos, en su artículo para la Revista Entrepueblos 78.

El fallo judicial confirma que Petroecuador (petrolera estatal que opera ya en esta zona) tendría por tanto que salir de la zona ITT en el plazo de un año de forma ordenada y progresiva si la consulta tiene un resultado positivo, explicó Jorge Espinosa, integrante de Yasunidos, en una entrevista a Wambra Medio Comunitario.

Éxito para la democracia participativa

Además del reconocimiento de los derechos ambientales y la oportunidad histórica de no avanzar más en la destrucción del Yasuní, en su sentencia, la Corte Constitucional “reprocha el conjunto de acciones estatales que en su momento obstaculizaron el pleno ejercicio de los derechos de participación de los solicitantes”. En efecto, las integrantes de Yasunidos fueron acosadas y criminalizadas por su reivindicación de la consulta, boicoteada a lo largo de esta década por los sucesivos gobiernos de Correa, Moreno y Lasso.

Todos estos actores políticos no se comprometían, en parte, porque el extractivismo encadena al sector político, no es posible hacerlo dentro de toda esta lógica del crecimiento absoluto del Estado a cambio de la extracción de los recursos. Por eso esta consulta es un ‘bypass’ a toda esta lógica de la corrupción y la abundancia, a todo el sistema. Por primera vez, en todo el Planeta, estamos decidiendo colectivamente dejar el petróleo, y es la única medida real de hacer frente al cambio climático”, añade Espinosa.

El Yasuní llegó a ser una de las utopías más concretas del ecologismo ecuatoriano. Los últimos 12 años han sido una franca batalla por la utopía, por la comprensión de otras formas de pensar la existencia y por abrir fisuras con la participación ciudadana para conservar este territorio”, subraya también Esperanza Martínez.

Tras 10 años de lucha y activismo, esta decisión de la Corte supone un hecho histórico en Ecuador, ya que es la primera consulta popular de alcance nacional propuesta por la ciudadanía. Esto también marca un precedente mundial sobre la defensa de los derechos humanos y de la naturaleza.

Para Yasunidos, “esta consulta popular realza la importancia de la participación ciudadana y demuestra que podemos fiscalizar directamente al Estado e incluso detener actividades extractivas a través de procesos democráticos“.

El haberla conseguido es una muestra clara de que la organización popular puede defender derechos, impulsar cambios significativos y frenar el extractivismo que está destruyendo al planeta. Este proceso democrático abrirá un importante debate sobre el modelo de desarrollo actual y plantea nuevas opciones para el futuro del Ecuador. Estamos seguros de que este será el primero de muchos casos impulsados por una ciudadanía que busca un mejor futuro para todos y todas“, concluye Yasunidos.

La pregunta que desde YASunidos se propone para la consulta es:

Lee el artículo de Esperanza Martínez, de Acción Ecológica, sobre la Consulta del Yasuní en la revista Entrepueblos.

 

Fuente: Comunicado Yasunidos.

Protesta por la megaminería en Intag

Intag contra el extractivismo minero: una nueva victoria

Las comunidades de Intag han vuelto a derrotar a la minería. La Corte Provincial de Imbabura aceptó el pasado 29 de marzo la acción de protección interpuesta por los pobladores de esta región del norte de Ecuador, una de las más ricas del Planeta en recursos biológicos y ambientales, en contra del proyecto minero Llurimagua operado por la minera chilena CODELCO y la estatal ecuatoriana ENAMI.

La sentencia emitida por la corte, según la información del Frente Nacional Antiminero, anula la licencia ambiental otorgada hace ya casi 10 años a la empresa estatal minera, por considerarse vulnerados los derechos a la consulta previa ambiental y los derechos de la naturaleza en el estudio de impacto ambiental aprobado.

Con la decisión de la corte provincial, ya son 6 las empresas mineras transnacionales que han debido abandonar la zona de Intag. Desde 1997, cuando la japonesa Bishimetals, subsidiaria del gigante Mitsubishi, fuera expulsada, otras 5 empresas, incluyendo ahora CODELCO, han tenido que retirarse de una zona donde su población, de manera firme, organizada y pacífica, se ha enfrentado a los proyectos mineros que amenazan la naturaleza y las comunidades.

Intag se encuentra en la región del Chocó y los Andes Tropicales, las zonas con mayor biodiversidad del planeta, y es cuna de 21 ríos primigenios, más de 80 mil hectáreas de bosques, una importante producción agrícola y una rica cultura campesina. Esta sentencia, junto con la emitida a favor del Bosque Protector Los Cedros, también en esta misma zona, marcan un hito en el reconocimiento de los Derechos de la Naturaleza, enfoque pionero en el mundo, ante la depredación que sufren nuestros pueblos en manos del capitalismo.

El extractivismo es la explotación masiva e intensiva de la naturaleza para su exportación como materia prima a un precio muy bajo que no compensa el coste medioambiental asociado y que perjudica y amenaza la forma de vida de las comunidades y las personas que viven y cuidan de sus pueblos. A diferencia de la minería artesanal, la megaminería requiere inversiones muy elevadas y tiene impactos nocivos sobre el entorno natural y social de los territorios: acapara millones de hectáreas, contamina ríos, mares y lagunas, produce millones de desechos sólidos y líquidos y genera ganancias de millones de dólares para las empresas transnacionales.

Justicia para Eduardo Mendúa, líder de la nacionalidad kofán de Ecuador

El pasado 26 de febrero fue asesinado Eduardo Mendúa, dirigente de Relaciones Internacionales de la CONAIE, perteneciente a la nacionalidad Kofán de Sucumbíos, Ecuador. Se encontraba en su vivienda rural cuando varios encapuchados le dispararon, un crimen que entidades como CONAIE y UDAPT han relacionado al conflicto petrolero y, en concreto, a la actividad extractiva de la Empresa Pública de Hidrocarburos, EP Petroecuador.

Reconocido por su lucha y defensa de la Amazonía que sufre la destrucción medioambiental de las petroleras, Mendúa había denunciado y responsabilizado a EP Petroecuador y al Gobierno de Guillermo Lasso de la violencia generada en la comunidad de Dureno, Sucumbíos.

«No estamos para ceder ni un centímetro de nuestro territorio para que los forasteros petroleros destruyan a los seres espirituales y personas invisibles de nuestra selva, ríos, lagunas, lugares sagrados, quebradas, medicina, nuestros ceibos», escribió en su último post de Twitter, 5 horas antes de ser asesinado.

Varias entidades ecuatorianas e internacionales de derechos humanos y defensa del territorio han manifestado su indignación por la muerte del líder indígena, reclamando que se investigue su muerte, que se haga justicia y que se garantice la seguridad de los defensores y defensoras del territorio.

«La espiral de violencia que sufre el pueblo Kofán obedece a una manifiesta violación permanente a los Derechos Humanos y de la Naturaleza por parte del Gobierno del Ecuador, sus Carteras de Estado y su Empresas Públicas – PETROECUADOR, así como de las prácticas de las transnacionales extractivas que usan su poder económico para dividir a las comunidades amazónicas«, señala UDAPT (Unión de Afectados y Afectadas por las operaciones Petroleras de Texaco) en su comunicado.

Desde Entrepueblos nos sumamos a la demanda de justicia e investigación de este crimen, para que no quede impune, y queremos transmitir nuestra solidaridad a su familia y a los hermanos y hermanas indígenas ecuatorianos.

#JusticiaEduardoMendua