Después de la pandemia ¿Podremos construir nuevos paradigmas para la sostenibilidad de la vida?

El 8 de marzo del 2020 enormes manifestaciones muestran la potencia del movimiento feminista. La coreografía del colectivo Las Tesis de Chile recorre el mundo dando voz a un saber colectivo: “el patriarcado es un juez que te juzga por nacer”. Sin embargo una semana después el Cononavirus impuso el distanciamiento social obligatorio en algunos países, voluntario en otros, las voces colectivas en la calle se silenciaron momentáneamente.

Esta no es la única pandemia que ha vivido la humanidad, pero si es la primera que paraliza y encierra a millones de personas en sus casas con terribles consecuencias para los sectores más desprotegidos de las sociedades. La pandemia ha puesto en evidencia las desigualdades estructurales generadas por el capitalismo pero también ha impactado de forma generalizada los empleos de millones de personas creando situaciones dramáticas.

Como dice Maristella Svampa:

Hoy leemos en numerosos artículos, corroborados por diferentes estudios científicos, que los virus que vienen azotando a la humanidad en los últimos tiempos están directamente asociados a la destrucción de los ecosistemas, a la deforestación y al tráfico de animales silvestres para la instalación de monocultivos. Sin embargo, pareciera que la atención sobre la pandemia en sí misma y las estrategias de control que se están desarrollando no han incorporado este núcleo central en sus discursos. Todo eso es muy preocupante. (Nueva Sociedad abril 2020).

La disputa simbólica se instala en el escenario político y según cómo analicemos las causas, podremos imaginar las salidas pos pandemia. Para las feministas argentinas Veronica Gago y Luci Caballero, es necesario poner en acción las claves de lectura que produjo el feminismo, ya que permite comprender el futuro que se está haciendo ahora mismo. 

¿O alguien se imagina qué sería esta pandemia sin la previa politización de los cuidados, sin la militancia por el reconocimiento de las tareas de reproducción y la valorización de las infraestructuras de trabajos invisibilizados, sin la denuncia del endeudamiento público y privado, sin la contundencia de las luchas anti-extractivistas para defender los territorios del saqueo de las corporaciones?” Revista Anfibia 2020

Es una politización que surge de miles de prácticas, situadas, parciales, que se nutren de campos teóricos a veces contradictorios y sujetos a revisión, pero que han abierto interpelaciones sustanciales. Por ello las autoras alertan sobre lo que no nos ayuda a pensar y a posicionar las prácticas colectivas; “hay dos lugares de enunciación que no nos resultan eficaces. Una rápida partida de defunción para el capitalismo (que incluye desde un editorial del Washington Post pasando por teóricos consagrados) o, en contrapunto, una insistencia en que la pandemia confirma el control capitalista totalitario sobre la vida”. Ibem.

Desde el pensamiento feminista y en particular desde el eco feminista se construye la articulación con el pensamiento ecologista para imaginar nuevas formas de producir, consumir y habitar.

QUEDATE EN CASA ha sido el lema para enfrentar la pandemia en la mayoría de los países, una “casa” que cuando existe es una prisión para muchas mujeres, niñas y niños. Los impactos serían aun peor si no fuera por la desobediencia al “QUEDATE EN CASA” que practican las personas solidarias con el dolor ajeno, organizando ollas populares, armando canastas de alimentos y construyendo con sus acciones, entramados desde abajo de solidaridad y cuidado.

Cuando salgamos del encierro, sin duda el mundo no será el mismo. La pandemia muestra la desigualdad capitalista de forma brutal y dolorosa, a pesar de los paliativos estatales, siempre escasos para la devastación que se produce. Los efectos aún no lo evidencian pero ya se perciben transformaciones laborales (tele-trabajo) que anulan los límites de la jornada laboral en aras de la libertad de elección y habilita pérdidas de derechos sociales y reducción del numero global de ocupados en el mercado de trabajo. Hay coordenadas de los debates sociales que cambiaron radicalmente volviendo más urgente y perentorios los cambios de nuestras prioridades. Suely Rolnik en diálogo con Negri y Hart, Deleuze y Guattari señala que

la fuerza vital de la cual se alimenta el capitalismo ya no se reduce a su expresión como fuerza de trabajo , lo que implica una metamorfosis radical de la propia noción de trabajo. Eso se acompaña de una paulatina dilución de la forma del Estado democrático de derecho, de la cual dependían leyes laborales propias del régimen en su versión anterior” Rolnik 2019: 27

Aparece con descarnada perentoriedad la necesidad de reestructurar el campo del deseo con prácticas que desestabilicen las formas dominantes de la subjetivación. Rolnik hace una cartografía de las esferas de la insurrección a recorrer para descolonizar el inconsciente y dar espacio a los “embriones de mundos que habitan los cuerpos”. Esos “embriones de mundo” se expresan en los modos de producir y consumir, en las formas de relacionarnos, en las esferas de la micropolítica de territorios que producen sinergias colectivas que acogen y cuidan.

¿Como construir una agenda que ponga en jaque al capitalismo?  Como pocas veces, la pandemia nos impulsa a dejar de mirar el Estado, los mercados, la familia, la comunidad, con lagañas tradicionales. A la luz de nuestra vulnerabilidad social y nuestra condición humana, como seres inter y ecodependientes, debemos repensar en una reconfiguración integral, esto es, social, sanitaria, económica y ecológica, que tribute a la vida y a los pueblos. Svampa, Viale 2020

Territorios feministas

En el pos pandemia aparece como urgente desplegar espacios colectivos autónomos, re-inventando resistencias a la cultura capitalista en todas sus manifestaciones consumistas, individualistas, violentas, racistas, colonialistas, y patriarcales y explorar el espacio de la invención política creativa escapando también al juego político del estado y de la representación. Ello no implica desatender la crítica, o el cuestionamiento a las formas tradicionales de la política y los Estados, pero solo reconstruyendo acción política desde la comunidad, podremos construir formas de vivir más cercanas a un imaginario transformador. Transformar las formas de producir y consumir es una manera de territorializar el feminismo para producir otras formas de habitar y fortalecer esas esferas de la insurrección desde lo micro. Las nuevas expresiones feministas crean “mercadas virtuales”, ferias, permacultura, huertas urbanas, mercados de trueque, experiencias de gestión sostenible en materia política y ambiental que fortalecen esferas de economías alternativas y autogestión. Extender y profundizar esas experiencias es una alternativa para enfrentar la crisis que deja el coronavirus. con economías desarrolladas desde los territorios que pueden contribuir a una democratización desde abajo, modificando prácticas de consumo para desarrollar una nueva relación con la naturaleza.

El cuidado para la sostenibilidad de la vida

Las necesidades cotidianas básicas, como alimentarnos, vestirnos, cuidar a los niños o a los enfermos, darnos afecto, reconocimiento y solidaridad, son el centro de la vida cotidiana de las personas. La reproducción de la vida es realizada mayoritariamente por mujeres, que son quienes han garantizado los cuidados y afectos necesarios. La teoría feminista ha colocado el foco en esta relación, abriendo la posibilidad de analizar íntegramente la sociedad. La despatriarcalización de la vida pasa por asumir el cuidado como un eje central del sostenimiento de la vida humana y no humana. Carrasco señala que:

“centrarse explícitamente en la forma en que cada sociedad resuelve sus problemas de sostenimiento de la vida humana ofrece, sin duda, una nueva perspectiva sobre la organización social y permite hacer visible toda aquella parte del proceso que tiende a estar implícito y que habitualmente no se nombra” (2003:12).

En la propuesta de “Nuevo pacto social verde” que plantean Svampa y Viele1 para la pospandemia se señala como uno de los 5 ejes del pacto social la construcción de sociedades ligadas al paradigma del cuidado. Este paradigma se basa en el reconocimiento de la interdependencia entre las personas y la ecodependencia con la naturaleza. Priorizar como política el fortalecimiento de los sistemas de cuidado y los sistemas de salud públicas son urgencias tanto a nivel nacional como global. Se trata de llevar los cuidados y la reproducción de la vida a amplios sectores de las comunidades y de la sociedad. Incorporar estas dimensiones en las organizaciones sociales, sindicatos, cooperativas y todo tipo de organización social al mismo tiempo que impulsar la demanda de un Sistema de Cuidados como política pública. Las prácticas sociales deben expandirse mas allá del estado, para hacer posible campos relacionales guiados por por principios éticos para la construcción del “común”. La economista feminista Natalia Quiroga señala que la interacción entre la economía social y popular pospatriarcal y la economía feminista deben centrar sus prácticas en una economía para la vida. Una economía que nos cuide. (Quiroga 2019). Por otra parte Yayo Herrero convoca a resignificar el concepto de sostenibilidad incorporando relación armónica entre humanidad y naturaleza. Existen propuestas y directrices para comenzar a ensayar transiciones socioecológicas hacia otro modelo de economía y organización social.

Hay que desear hacerlo.

Lilian Celiberti – Cotidiano Mujer (Uruguay)

BIBLIOGRAFIA

CARRASCO, Cristina. La sostenibilidad de la vida humana ¿un asunto de mujeres? Icaria Editorial: Barcelona, 2001 a.

CARRASCO BENGOA, Cristina; DÍAZ CORRAL, Carmen. Editoras. Economía feminista: desafíos. Propuestas, alianzas. Entrepueblos: Barlenona, 2017.

GAGO, Verónica, CABALLERO Luci, Deuda, vivienda y trabajo: una agenda para la pospandemia- Revista Anfibia. Marzo 2020

HERRERO, Yayo Economía ecológica y Economía Feminista: un diálogo necesario.en Economía feminista: desafíos, propuestas, alianzas. Entrepueblos: Barcelona, 2017. 121

PEREZ OROZCO, Amaia. ¿Espacios económicos de subversión feminista? en Economía feminista: desafíos, propuestas, alianzas. Entrepueblos: Barcelona, 2017. 132

QUIROGA; Natalia, Economía Pospatriarcal. Lavaca, bueno Aires, 2019

ROLNIK Suely, Esferas de la insurrección. Apintes para descolonizar el inconsciente. Tinta Limón, Colección Naciones Comunes. Buenos Aires 2019

SVAMPA, Maristella, VIALE, Enrique, Nuestro Green New Deal. Revista Anfibia. Argentina Mayo 2020

1 Nuestro Green New Deal- Revista Anfibia. abril 2020

Más de 200 organizaciones rechazamos el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur

Más de 200 organizaciones de la sociedad civil, entre ellas Entrepueblos, Ecologistas en Acción e Ingeniería sin Fronteras, hemos firmado una petición dirigida a los gobiernos de los Estados miembros, a la Comisión Europea y al Parlamento Europeo para que rechacen el Acuerdo de Asociación entre la UE y los países integrados en el Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay).

Aunque la idoneidad del tratado ha sido puesta en duda desde su conclusión en junio de 2019 por diferentes gobiernos, parlamentos nacionales y regionales en la UE y, recientemente, por el Gobierno argentino de Alberto Fernández, la presidencia alemana de la UE parece dispuesta a continuar con el proceso de firma y ratificación.

Para las organizaciones firmantes, este acuerdo comercial supondrá la aceleración de la destrucción medioambiental y la crisis climática, el aumento de las violaciones de derechos humanos y de la impunidad, y un impulso al modelo agropecuario orientado a la exportación que perjudica campesinado tanto en la UE como en el Mercosur.

La campaña estatal No a los Tratados de Comercio e Inversión ha entregado una carta firmada por más de 200 organizaciones de toda Europa a la Ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación y a todos los europarlamentarios y europarlamentarias españoles. Demandan que rechacen el tratado comercial entre la UE y Mercosur en el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo respectivamente.

La conclusión de este tratado comercial, las negociaciones se prolongaron durante 20 años, fue anunciada en junio de 2019. Desde entonces se han sucedido las críticas al texto del acuerdo por parte de gobiernos como los de Francia o Irlanda, especialmente después de la ola de incendios en la Amazonia en agosto del pasado año y la gestión política de la crisis por parte del Gobierno brasileño. En los últimos meses los parlamentos de Austria, Países Bajos y la región belga de Valonia han aprobado mociones de rechazo al tratado.

Sin embargo, el Gobierno alemán, que presidirá la UE en el segundo semestre de 2020, parece decidido a ignorar este creciente malestar en torno al acuerdo con Mercosur y continúa con el calendario previsto para su firma y ratificación. El Gobierno español se ha mostrado hasta ahora también claramente favorable al tratado.

Las organizaciones firmantes de la petición consideramos que este tratado comercial tendrá consecuencias negativas para el medio ambiente y la ciudadanía:

1. Acelerará la destrucción del medio ambiente y la crisis climática en promover las exportaciones de automóviles, la expansión de los monocultivos y los pastos dedicadas a la ganadería. El acuerdo impulsará sectores como la carne o la soja (entre otros) en los países de Mercosur, responsables de la destrucción de la Amazonia y otros ecosistemas.

2. Aumentará las violaciones de derechos humanos y de la impunidad, incluyendo violencia física contra pueblos indígenas y comunidades campesinas así como la expulsión de sus tierras. La firma del acuerdo implicaría la legitimación de las políticas anti-indígenas y antisociales de Jair Bolsonaro.

3. Reforzará el modelo agropecuario orientado a la exportación, que tendrá efectos perniciosos sobre los precios en origen de los que dependen la agricultura en la UE y Mercosur. También supondrá más sufrimiento animal y afectará a la producción local de alimentos.

La petición de abandonar el tratado por parte de la sociedad civil se produce justo cuando se cumple un año del anuncio de la conclusión del acuerdo. Las organizaciones sociales y ambientales que firman la carta alertan que, como ha demostrado la crisis de la Covidien-19, la destrucción de la biodiversidad y la persecución de una globalización y crecimiento económicos y • limitados exponen a la humanidad a enormes amenazas.

Asimismo, insisten en que el rechazo al acuerdo UE-Mercosur no debe mal interpretarse como una negativa a la cooperación constructiva en la región. Esta cooperación debe promover la lucha contra el hambre, la pobreza y el cambio climático, y fomentar el cumplimiento de los convenios laborales de la OIT, el respeto de los derechos humanos, de los derechos del campesinado y otras personas que trabajan en el medio rural así como la adopción de normativas de bienestar animal.

29 de junio de 2020

CARTA: Es el momento de paralizar y repensar el acuerdo comercial UE-Mercosur

LLAMAMIENTO: A la presidencia alemana del Consejo de la Unión Europea: es el momento de paralizar y repensar el acuerdo comercial UE-Mercosur

 

Descarga el suplemento informativo de El Salto

Por qué cada vez más países rechazan el tratado UE-Mercosur

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Más info: Golpe de mercado: Un tratado contra las personas y el clima

 

 

 

 

A dos ritmos: Una mirada interseccional de la Covid-19 y un hurra por los futuros

Ana Rodarte es mexicana internacionalista, artista y escritora en ciernes. Sus textos han sido publicados en The Mexican Times y Escritoras Mexicanas, así como en la Revista Digital del Instituto Mexicano de la Juventud. Actualmente estudia el Máster en Políticas Públicas de Género de la Universitat de Barcelona.

Ante la realización del Webinar Economía Feminista para no volver a la “normalidad”, organizado por Entrepueblos, transmitido el día 9 de abril del presente año, y en el marco de la materia Mujeres, Tiempos y Vida Cotidiana, Ana Rodarte ha escrito el siguiente artículo. 


A dos ritmos: Una mirada interseccional de la Covid-19 y un hurra por los futuros

¿Por qué añoramos las vidas antes de la pandemia?

Yo miro hacia atrás, hacia la época en la que aún trabajaba en uno de los gobiernos estatales de México, y rezumo estrés y enojo en mi día a día. Estaba presente físicamente, pero no tenía una relación con el resto de la gente. Me absorbían los deberes del trabajo y del hogar, y cuando tenía tiempo para mí, iba a eventos que me interesaban como si fueran una obligación más a cumplir. Lo peor es que, además de ahora saber que yo no soy la única que ha vivido este estilo de vida tan “particular”, he reparado que dentro de mi posición de privilegios, estaba cegada a las realidades de otras mujeres latinoamericanas. Las dobles jornadas laborales –entre el trabajo remunerado y los trabajos de cuidados–, con sueldos míseros y en donde se pone en jaque la salud mental y física es solamente un ejemplo de las miles de vivencias que podemos encontrar a lo largo de América Latina. Y ante el desempleo, el hambre, el mayor riesgo de contagio, es a ellas a quienes la Covid-19 ha precarizado aún más.

Sí, el Covid nos trastocó la vida a todes, pero, como siempre,bajo este sistema capitalista y patriarcal, a unes más que otres.

Cuando “todo pase”, ¿realmente queremos volver a estas dinámicas? ¿Por qué no buscamos repensar, en conjunto, en qué sentidos podríamos cambiar las vidas después del Covid? Este es el planteamiento con el que parte el Encuentro Virtual Economía Feminista para no volver a la “normalidad”: ¡Todas tenemos derecho a vivir dignamente!, en donde cuatro mujeres latinas y una mujer catalana se unieron para interpretar desde una perspectiva feminista las crisis en las que nos encontramos en la actualidad, con un énfasis en las diversos contextos latinoamericanos, y las posibilidades que se abren –y que podemos alcanzar- para el futuro pos-Covid.

En un primer momento, se establecieron las líneas teóricas sobre las que iban a versar los diálogos desde la voz de Cristina Carrasco, economista chilena, quien destacó la urgencia de reconocer la vulnerabilidad de todas las vidas, para darle la relevancia que merecen los trabajos de cuidados realizados por las mujeres, y que continúan sosteniendo este sistema en crisis. En el mejor de los casos, la doble presencia femenina (Torns, 2008) se ha visto reducida a un único espacio, en donde las responsabilidades socialmente impuestas sobre las mujeres impiden ahora por completo que incluso cuenten con un lugar físico para ellas mismas fuera de la dicotomía productiva/reproductiva.

Posteriormente, la economista colombiana Natalia Quiroga brindó un recorrido del abordaje de distintos gobiernos latinoamericanos hacia la crisis del Covid, en donde el denominador común es el aprovechamiento de esta coyuntura mundial para implantar lógicas de guerra y represión social generalizadas. Lo anterior lo ejemplificó con los recortes dados a los derechos sociales; el asesinato de líderes comunitarios; los discursos oficiales que refuerzan los roles de género sobre las mujeres –específicamente aquellos referentes a los cuidados–, además de enfatizar el alza existente en la violencia contra las mujeres en la actual etapa de confinamiento.

Asimismo, Verónica Gago, periodista y académica argentina, remarcó tres puntos de reflexión que continúan en diálogo ante las realidades actuales. Con ello, denunció la propagación de las deudas y la precariedad a la que nos hemos tenido que enfrentar todes; la necesidad de no olvidar con vistas al futuro que lo doméstico es imprescindible, y los desiguales estilos de vida entre clases socioeconómicas, los cuales han sido visibilizados con crudeza en estos últimos tiempos.

Enseguida se dio paso a escuchar la voz de Carmen Juárez, co-fundadora hondureña de la Organización Mujeres Migrantes Diversas en Barcelona, quien a través de una mirada divergente a las anteriores intervenciones, aterrizó el panorama de una de las realidades que encajan con la última afirmación de Gago: aquel de las mujeres racializadas que realizan trabajos precarizados ahora esenciales. Es aquí donde Juárez demostró que la teoría verdaderamente se encarna en los cuerpos de las empleadas de servicios domésticos que “cuidan de la vida en situación de explotación”, la cual ahora es notoriamente exacerbada.

Finalmente fue Trinidad Cuesta, activista catalana en el sector de la salud, quien cerró el encuentro. Así como lo hizo Juárez, Cuesta habló desde un plano vivencial. Puso énfasis en los recortes realizados en los últimos años al sistema sanitario catalán. Como consecuencia de ello, únicamente se ha precarizado aún más la situación de sus trabajadores, que como sabemos, es un sector altamente feminizado, y de las personas migrantes sin acceso a los servicios públicos de sanidad. Cuesta reflexionó sobre cómo “cada persona tiene la vida que puede pagar” ante el decaimiento del Estado de Bienestar español.

Como mexicana migrante en Barcelona, las palabras de cada una de estas mujeres resonaron ampliamente en mí a dos ritmos: el de “acá”, aquel que corresponde a mi entorno próximo físico y emocional, y el de “allá”, en donde se encuentra gran parte de mi red de apoyo. Viví la ansiedad de “acá” al reconocer la fragilidad de mi cuerpo en las calles, en mi propio barrio, y al tener acceso restringido al sistema sanitario público catalán. Y la de “allá” a veces me sobrepasa: veo con impotencia cómo el presidente de México sigue perpetuando el rol de las mujeres como únicas cuidadoras en sus discursos; cómo desestima el alza de llamadas de emergencia por violencia doméstica (García y Rojas en El Economista, 2020), y su nulo interés por plantear una estrategia que permita hacerle frente a los 10 feminicidios diarios nacionales (González en Contralínea, 2020).

Pero justamente este encuentro virtual me ha asegurado que somos muchas, de distintos países, edades y contextos, las que estamos buscando vías alternativas a esta normalidad impuesta, y que podremos instaurar en el mainstream de la academia, las instituciones, y las comunidades.

Las propuestas presentadas por las ponentes discurrieron de la reflexión social, pasando por exigencias a los gobiernos, hasta acciones comunitarias a emprender. En el primer sentido, se cuestionó cómo será posible mantener el reconocimiento del espacio doméstico y sus dinámicas, hasta ahora invisibilizadas. Para ello, se ha recalcado que dentro de esta generalización en el imaginario colectivo, se coloquen a los cuidados como una responsabilidad de todes en todos los ámbitos, llevando incluso a que se reconfigure lo que es y no es trabajo. De esta manera se ha hecho poco a poco notorio que el trabajo realizado en el hogar realmente es un trabajo al que también se le dedica horas, esfuerzo y carga mental, aunque este no sea remunerado ni cuente con el mismo estatus social (Freixa, 2011). Bajo esta nueva percepción, se podrían gestionar incentivos desde instituciones públicas y/o la iniciativa privada para que los hombres se involucren activamente en los trabajos no remunerados y se permee su valorización en las sociedades (Moraleda, 2006).

En el segundo nivel de alternativas, mencionaron la necesidad del aumento del gasto social más allá de las excepcionalidades, empujando el establecimiento de un Estado de Bienestar funcional que garantice la subsistencia de toda la población, en específico otorgando la atención sanitaria a todas las personas, independientemente de su estatus migratorio y/o regularización administrativa. De igual forma, se expuso que dentro de ello se desmercantilizaran las infraestructuras del cuidado, iniciativa que es posible de enmarcar en las políticas sobre los tiempos de la ciudad. Estas políticas buscan que los servicios públicos y las variadas actividades correspondientes a ocio, trabajos, entre otros, se adapten y se puedan conciliar a los tiempos de las personas, sobre todo a los de las mujeres, al ellas contar actualmente con una doble jornada incapaz de adecuarse a los horarios establecidos en varios espacios (Lousada, 2007). Esto significaría que las ciudades pusieran a disposición guarderías, residencias geriátricas, y otros centros de cuidado en mayor número, de calidad, y con coste cero o reducido, liberando así mayor tiempo cotidiano a las mujeres para su disfrute.

Finalmente, desde las lógicas comunitarias, se instó a que se enraizaran los tejidos de cuidados en la auto-gestión, como lo son las redes de abastecimiento y los cuidados vecinales. Es en estos últimos que se tiene la posibilidad de desarrollar los bancos de tiempo comunitarios, los cuales agrupan a personas de un mismo barrio o comunidad, y se utiliza el tiempo como moneda de intercambio de servicios ofrecidos y recibidos en este círculo próximo, logrando que “su propósito sea social y su enfoque, local” (Simon, 2010). Dentro de estos se le da idéntico valor a las actividades a intercambiar, y se da la apertura para distribuir comunitariamente ciertos servicios de cuidados, propiciando el desarrollo de vínculos y una identidad en comunidad (Torns, 2001).

Igualmente señalizaron la importancia de que pasadas las restricciones de reunión masiva generadas por la posibilidad de contagio de Covid, se regrese a las calles a continuar las protestas emergidas en distintos países latinoamericanos en los últimos tiempos, pero sin olvidar la reflexión de fondo de la crisis sanitaria. Por ejemplo, haciendo eco para rechazar las medidas que seguramente negociarán los organismos financieros internacionales con los gobiernos latinoamericanos.

Ante este panorama, noto que cuento con una motivación personal proveniente desde mi país: las mujeres de los movimientos feministas mexicanos actuales. Siendo reflejo de la consolidación de lógicas comunitarias, ellas me motivan. A pesar de la situación atravesada colectivamente, la movilización observada en el 8M de este año no ha hecho más que aumentar, al trasladarse a una presencia online y denunciar desde dicho espacio las violencias contra las diversas mujeres mexicanas en este confinamiento.

Desde aquí hago el llamado a que continuemos con ese impulso, en México y el resto de Latinoamérica, logrando visionar en conjunto un presente y un futuro donde dialoguemos y extendamos nuestras redes de comunidad, tanto para exigir que dejen de matarnos como para buscar un cambio sociocultural, alcanzando así un reparto equitativo de los tiempos y recursos entre mujeres y hombres. Es posible. Reinventemos.


Referencias bibliográficas

Comisión Feminismos Entrepueblos [Entrepueblos Entrepobles Entrepovos Herriarte]. (2020, abril 10). Economía feminista, para no volver a la “normalidad” [Archivo de video]. Recuperado de https://youtu.be/g3C9MC4rAzY
Freixa, Carme (2011). Políticas públicas de los usos sociales del tiempo. Cambiar el tiempo. Educación Social, 41-53.
García, Ana Karen, y Rojas, Valeria (24 de mayo de 2020). La violencia sí incrementó en la cuarentena: más llamadas de auxilio y más búsquedas en Google. El Economista.
González, Jordana (18 de mayo de 2020). En plena emergencia sanitaria, más de 350 víctimas de feminicidio en México. Contralínea.
Lousada, José Fernando (2007). Las políticas públicas sobre los tiempos de la ciudad, en especial las normas gallegas. Derecho Español, 16-21.
Moraleda, Imma (2006). Necesidad de Políticas Públicas de Usos Sociales del Tiempo. Comparecencia de Imma Moraleda, Concejala de los Nuevos Usos Sociales del Tiempo del Ayuntamiento de Barcelona, ante la Subcomisión del Congreso de los Diputados que analiza la conciliación de la vida laboral, familiar y personal, (págs. 1-25). Barcelona.
Simon, Martin (2010). Your Money or Your Life: Time for Both. Gloucestershire : Freedom Favours.
Torns, Teresa (2001). ¿Para qué un Banco de Tiempo? Mientras Tanto, 117-125.
Torns, Teresa (2008). Tiempos de trabajo, tiempos de vida. Gaceta sindical: reflexión y debate , 253-274.

Cultopías, un espacio web de Entrepueblos

Os presentamos Cultopías, un espacio web de Entrepueblos que nació hace seis años, que hemos remodelado y actualizado. Este proyecto se creó a modo de mochila-zurrón donde recoger experiencias artísticas o eventos culturales, nacionales e internacionales, que acompañan y ponen voz a las luchas de los movimientos por la justicia social.

En estos tiempos extraños que nos ha tocado vivir se ha hecho más palpable la necesidad de iniciativas artísticas y culturales. Queremos dar cabida en él a todos esos colectivos y activistas que trabajan para la transformación social, antes y después del COVID-19. Potenciar la voz de colectivos y personas preocupadas por los problemas sociales acuciantes, modelo y ritmo de vida que hemos llevado hasta ahora, tremendamente injusto y frágil. Por eso creemos que ahora más que nunca, es necesario estimular la creatividad y la comunicación colectiva mediante la palabra, cuerpo e interacción a través de los medios a su alcance, con el objetivo de generar conciencia social y exigir compromisos a quienes nos gobiernan.

Y en este transitar hemos llegado a ti. Deseamos compartir contigo este proyecto que tenemos entre manos, al que te invitamos a participar. Te hacemos este  llamamiento porque queremos que nos acompañes, para poder acercar tus conocimientos y saberes.

También estamos buscando personas y colectivos que trabajan en los sectores artísticos, culturales y sociales, conocer experiencias y proyectos.

Nos encantará que nos acompañes para poder conocer y compartir tus conocimientos y saberes, y quizás crear algo juntas. Si estás interesada en participar, ponte en contacto con nosotras a través del correo cultopias@entrepueblos.org

Visita nuestra web, anímate y envíanos tu cultopía o suscríbete a nuestra newsletter, y si conoces a otras personas y colectivos que le pueda interesar ¡comparte esta entrada!

 

 

 

MST lanza plan de emergencia para reforma agraria popular

El MOVIMIENTO DE LOS TRABAJADORES Y TRABAJADORAS SIN TIERRA DE BRASIL (MST) propone un plan de emergencia para el pueblo brasileño.

Como parte de nuestras acciones, estamos lanzando a la sociedad una campaña internacional a partir del 5 de junio, Día Internacional del Medio Ambiente, el PLAN DE EMERGENCIA PARA LA REFORMA AGRARIA POPULAR, en defensa de la vida del pueblo brasileño.

El plan propone medidas para promover la creación de empleos, la defensa de la salud y por la soberanía alimentaria, con el objetivo de producir alimentos para todas las personas, incrementar el comercio, garantizar ingresos y condiciones de vida dignas.

 

EN DEFENSA DE LA VIDA DEL PUEBLO BRASILEÑO ¡MEDIDAS DE EMERGENCIA PARA UNA REFORMA AGRARIA POPULAR! ⬅️ [pdf]

La pandemia de coronavirus y sus efectos sobre los trabajadores y los más pobres, agrava las consecuencias de la crisis del capitalismo que golpea a la economía, la política, la sociedad y la naturaleza.

En vista de ello, es necesario democratizar el acceso a la tierra, distribuir la riqueza y defender los derechos de la gente del campo. Presentamos a la sociedad medidas que pueden promover rápidamente la creación de miles de puestos de trabajo, producir alimentos para todas las personas, promover el comercio, garantizar los ingresos y dignas condiciones de vida.

 

Para saber más sobre el Plan de Emergencia por una Reforma Agraria Popular, pincha aquí ➡️ https://mst.org.br/2020/06/05/mst-lanca-plano-emergencial-de-reforma-agraria-popular/

Mujeres Salvadoreñas plantándole cara al COVID19

Suprimidos los derechos constitucionales no debemos renunciar a nuestra condición de ciudadanas, como portadoras y demandantes de derechos

Desde El Salvador y en representación de Las Mélidas y la Colectiva Feminista, organizaciones con las que compartimos afectos y luchas, Nelly Elisabeth Cañas y Morena Herrera respectivamente, nos cuentan en primera persona el trabajo organizado con el que tratan de suplir algunas de las necesidades esenciales no reconocidas por las autoridades de una parte importante de población salvadoreña.

Estas organizaciones:

  • Dan asesoramiento jurídico y apoyo emocional para muchas mujeres víctimas de violencia de género, ya que en este periodo de confinamiento por el covid19, muchas mujeres están obligadas a vivir situaciones totalmente dramáticas, llegando incluso a verse sometidas a embarazos no deseados ante la supresión de servicios de salud sexual y reproductiva.
  • Actúan en defensa de las mujeres presas por haber sufrido complicaciones obstétricas.
  • Luchan por la subsistencia de las organizaciones integradas por mujeres.
  • Potencian el acceso al agua, un bien imprescindible para la vida, para el mantenimiento de la higiene y prevención del coronavirus.
  • Proponen medidas de subsistencia basadas en la agroecología y los huertos familiares.
  • Facilitan el acceso a los recursos sanitarios y la comercialización de los productos derivados de la pequeña agricultura o la pesca.

Sí al aislamiento físico pero no al distanciamiento social

Por la defensa de las políticas sociales y de cooperación internacional en Andalucía

La Coordinadora Andaluza de ONGD (CAONGD) traslada a la consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación la necesidad de que la Junta de Andalucía dé respuesta a todas sus competencias, incluida la cooperación internacional

la Junta de Andalucía debe dar respuesta a todas las competencias de la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, sin recortes en diferentes partidas presupuestarias (principalmente, en cooperación internacional) con el argumento de financiar la crisis social derivada de la pandemia.

En una reunión mantenida esta semana, entre la CAONGD, la consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, Rocío Ruiz y la directora de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional (AACID) , Mª Luz Ortega, la CAONGD ha transmitido su preocupación ante el «desmantelamiento de la política de cooperación», tras los recortes anunciados por el Gobierno Andaluz que restan, al menos, más de 12.300.000 euros al presupuesto de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional (AACID) para este año. En un contexto en el que la crisis aumentará la desigualdad y afectará en mayor medida a diferentes colectivos en situación de vulnerabilidad, todas estas políticas competencia de la Consejería son imprescindibles, por lo que la atención a la crisis social debe basarse en fondos adicionales y no en recortes.

Rocío Ruiz ha trasladado a la Coordinadora Andaluza de ONGD su compromiso absoluto con la cooperación para el desarrollo y su firme voluntad de recuperar, en cuanto sea posible, la financiación que pierde esta política pública en Andalucía en 2020.  Durante la reunión, en la que ha participado también la directora de la AACID, Mª Luz Ortega, Ruiz ha puesto sobre la mesa la importancia de la cooperación como respuesta global necesaria ante problemas globales, como es el caso de la pandemia por COVID-19.

La CAONGD agradece la consejera su disponibilidad para atender en el encuentro de hoy a las ONGD andaluzas, que no son las únicas afectadas por el recorte presupuestario a la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) de la Junta de Andalucía.

Nuevo grave recorte a las ONGD: 42% menos a la convocatoria

En el transcurso de la reunión, Rocío Ruiz ha avanzado a la CAONGD varias cuestiones competencia de su Consejería que habían quedado en el aire en los últimos meses: entre ellas, su intención de buscar fórmulas creativas para apoyar a otros actores que han quedado sin fondos en este ejercicio (caso de las universidades andaluzas, que tampoco los tuvieron en 2019); también, su voluntad de convocar al Consejo Andaluz de Cooperación en el mes de junio, un órgano en el que intervienen tanto la administración como el resto de agentes de la cooperación andaluza, y cuya última reunión se remonta al 7 de octubre de 2019.

Sobre la convocatoria para la financiación de intervenciones de las ONGD, la consejera ha anunciado que se publicará “en breve” (una medida vinculada a que deje de estar en vigor la suspensión de los plazos administrativos). Finalmente contará con las cuatro líneas previstas en el Plan Andaluz de Cooperación para el Desarrollo (PACODE 2020-2023), y con los porcentajes estipulados en este documento: cooperación para el desarrollo (11.250.000 euros), educación para el desarrollo (1.875.000 euros), acción humanitaria (1.500.000 euros) y la línea de formación, investigación e innovación (375.000 euros), esta última en duda en las últimas semanas, según información trasladada por la AACID.

En total, 15 millones de euros, lo que supone un recorte del 42% respecto a la convocatoria de 2019, que contó con 25.800.000 euros (tras sufrir un retroceso en aquel momento que rondó los ocho millones).

Por otra parte, la consejera y la CAONGD han acordado mantener una nueva reunión en septiembre con el objetivo de analizar la situación en que puede quedar esta política pública para el año 2021.

 

Fuente: https://caongd.org

Informe de Entrepueblos en tiempos del COVID

LA DISTANCIA NO SIEMPRE ES EL OLVIDO. INFORME ENTREPUEBLOS EN TIEMPOS DEL COVID

“¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón”, Fito Páez

(A los miles de corazones que durante estas semanas nos han mostrado que no está todo perdido)

 

Estimadas amigas y amigos de Entrepueblos:

PRESENTACIÓN

Hemos atravesado más de dos meses de una experiencia inédita en nuestras vidas y en nuestra humanidad. Un largo paréntesis en la “normalidad”, para enfrentar el desafío de esta nueva pandemia (prevista, pero no prevenida) del COVID-19, con sus consecuencias sociales, culturales, psicológicas y de todo tipo, cuyo alcance aún es pronto para dimensionar con precisión. Durante todas estas semanas los estados de ánimo y las expectativas, personales y colectivas, han ido evolucionando. Ahora estamos en ese momento agridulce en que, por un lado, se abren las perspectivas de un reencuentro físico con las calles, con los paisajes y con los afectos sociales, pero a la vez también salimos a la intemperie de lo que nos depare un futuro lleno de incertidumbres en los diferentes ámbitos de nuestras vidas.

Esta crisis del COVID-19 hay que entenderla como un episodio más de la crisis global, una historia cuyo inicio podríamos situar en la recesión de 2008, que tuvo como telón de fondo el pico del petróleo. En otras palabras, estamos hablando del agotamiento del modelo de crecimiento y globalización capitalista. Una crisis multifacética (ecológica, económica, social, política, cultural,, energética, etc.), en que la economía global deambula en altibajos (cada vez menos “altos” y cada vez más “bajos”). Y de la que, seguro, no tardaremos en ver más capítulos. Por ejemplo, tal vez este próximo verano con olas de calor inusuales.

Como llevan señalando desde hace décadas cada vez más voces, una salida humanamente aceptable de esta crisis demanda el cambio profundo e integral de modelo de sociedad y cultura. Para evitar la otra posible salida, la humanamente inaceptable, urge un mayor protagonismo social. Ese tipo de cambios no van a surgir de los grandes poderes económicos, sino a pesar de ellos. Tampoco por iniciativa de las instituciones políticas (ni siquiera de las que están gestionadas por grupos o personas más críticas). Requieren impulsos desde abajo, basados en la reconstrucción de comunidad, desde lo local con conciencia de ciudadanía global.

En todos los continentes un enjambre de personas, comunidades, organizaciones y movimientos vibran en la misma onda de empujar los cambios necesarios desde sus territorios. Una red extensa en defensa de la vida y de la justicia social de la que queremos sentirnos parte.

Por eso, cuando a continuación os presentamos las actividades que Entrepueblos y nuestras organizaciones aliadas de aquí y de América Latina/Abya Yala estamos impulsando en este contexto, lo hacemos no solo con la finalidad de rendiros cuentas para que sepáis en qué se traduce vuestro apoyo, sino también para reflejar el movimiento de esta comunidad global, aunque solo sea una pequeña parte de ella: la que se mueve en los alrededores de una pequeña organización como la nuestra.

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Fuente: JOE KLAMAR/AFP via Getty Images

NUESTRO TRABAJO EN RED CON MOVIMIENTOS IBÉRICOS Y EUROPEOS

Desde el primer momento del confinamiento quisimos hacer nuestra pequeña aportación a esta reflexión y acción colectiva, al menos entre los sectores sociales cercanos de nuestro país y de América, con diversas actividades que agrupamos bajo el lema de “para no volver a la normalidad”. Particularmente destacamos las dos principales video-conferencias realizadas, que a día de hoy han tenido más de 12.500 visualizaciones en conjunto, cuyas grabaciones podéis consultar:

La pandemia del Covid-19, ha afectado a 195 países, y ha llevado al confinamiento de más de una tercera parte de la humanidad. Nos muestra que somos un solo mundo, que no somos inmunes a cualquiera de los impactos de este sistema económico en los ecosistemas y en la salud de las personas en cualquier otro lugar del mundo. Es decir, nos ha hecho más patentes las vulnerabilidades de nuestro modo de vida y los límites del crecimiento económico. No hay soluciones nacionales y al mismo tiempo las soluciones pasan por la relocalización de gran parte de nuestras actividades. Es decir, por una soberanía internacionalmente comprometida y solidaria.

Por eso, junto a otras organizaciones y a algunas coordinadoras de organizaciones de cooperación hemos querido salir al paso del discurso del “primero lo nuestro”, sostenido con diferentes argumentos desde la extrema derecha hasta los medios de comunicación e incluso por administraciones “progresistas”. Estamos haciendo un seguimiento de las reacciones de las diferentes instituciones respecto a la gestión de la cooperación durante este período de alarma, en el corto plazo, y sobre todo los indicios que dichas administraciones van apuntando respecto al futuro de las políticas de cooperación a medio y largo plazo. No hay espacio aquí para entrar al detalle de estas reacciones, porque son extremadamente variadas. Pero no cabe duda de que, con el inicio de la desescalada nos espera un periodo muy intenso, ya que nos toca sostener las dificultades, precariedades y graves tensiones que viven nuestras organizaciones y comunidades aliadas en América Latina (ahora en pleno auge de la pandemia) y, al mismo tiempo, las exigencias, rigideces y presiones de la maquinaria administrativa de nuestras instituciones públicas.

En el terreno de la intervención social hemos tratado de participar y/o apoyar algunas causas que se han levantado en medio del confinamiento y que coinciden con los temas que veníamos trabajando.

  • Estamos apoyando la campaña por un Plan de Choque Social iniciativa desplegada desde los primeros días del estado de alarma desde una coalición de más de 200 organizaciones sociales y sindicales, que tiene como objetivo plantear una serie de propuestas urgentes en diferentes planos económicos y sociales, para hacer efectiva la frase “que nadie se quede atrás” para “proteger a la mayoría de la sociedad desde la solidaridad, la organización colectiva y la movilización”, exigiendo “una salida de esta crisis sanitaria, social, de cuidados, climática, ecológica y económica que ponga la vida en el centro y no los beneficios de las grandes empresas”, reclamando cosas como la defensa de los servicios públicos o la Renta Básica Universal e Incondicional.
  • Después de las masivas movilizaciones del 8 de Marzo, los movimientos feministas han respondido a las consecuencias de la crisis del COVID de forma apegada a los territorios, desde ahí estamos participando, vinculándonos en diversas de sus iniciativas y demandas. Al momento de escribir este texto, se está lanzando una campaña del propio Plan de Choque Social, a iniciativa de un incipiente eje de feminismos, dirigido a las redes de apoyo vecinales para que estén en alerta y puedan dar acompañamiento a las mujeres en situación de violencias, pero también para reclamar recursos de atención pública contra estas violencias machistas, que se han recrudecido al amparo del confinamiento.
  • Dando continuidad a nuestro apoyo a la organización de las trabajadoras del hogar y los cuidados, (en cuyo II CONGRESO “Juntas Transformamos desde la acción ¿y Tú?, celebrado el pasado diciembre en Madrid, colaboramos con la gira de una compañera de la Red de Trabajadoras Domésticas de Honduras a petición de Plataforma por Honduras en Madrid y a Mujeres Migrantes Diversas de Barcelona), colaboramos la organización de un encuentro internacional virtual, el 3 de mayo entre diferentes asociaciones de trabajadoras del hogar y los cuidados del Estado español y de Honduras “Por la dignificación del trabajo del hogar y los cuidados. Atravesando fronteras y acuerpando luchas». Al mismo tiempo que hemos difundido la campaña “Yo apoyo el reconocimiento de plenos derechos para las trabajadoras de hogar y cuidados, también en la crisis sanitaria” para reivindicar los derechos de este invisibilizado colectivo, demandando medidas “sin excluir a las más de 200.000 personas que trabajan sin contrato”.
  • Nos hemos unido a la iniciativa ciudadana Regularización Ya, una demanda urgente por la regularización permanente y sin condiciones de todas las personas migrantes y refugiadas ante la emergencia sanitaria, como hizo por ejemplo el gobierno de Portugal, demandando una solución integral, inclusiva y humana a los retos sociales y económicos de este colectivo ciudadano. Apoyamos la realización del Encuentro virtual estatal “¿Quiénes son lxs trabajadorxs de este 1º de mayo? Demandas desde los márgenes”, con portavoces de trabajadoras del hogar y los cuidados, de vendedores y vendedoras ambulantes, de jornaleros y jornaleros del campo y de trabajadoras sexuales. Y en el mismo ámbito, hemos apoyado la iniciativa “No retomar el internamiento en los CIE cuando acabe la pandemia”, junto a más de 130 organizaciones.
  • Desde su inicio Entrepueblos ha estado implicada con los nuevos movimientos surgidos por la emergencia climática y ecológica. Durante este tiempo de confinamiento hemos participado en la Acción Global por el Clima , convocada por Fridays for Future, 2020 Rebelión por el Clima y Alianza por el Clima, con la proyección de mensajes, imágenes y sombras desde los balcones, demandando una salida a la crisis sanitaria que ponga en el centro al planeta y a las personas y tenga en cuenta criterios de justicia social y climática. Y ahora mismo se está preparando una jornada de acciones descentralizadas de calle presenciales para el próximo 5 de junio, día el medio ambiente.
  • Una de las principales lecciones que nos plantea la crisis del COVID es la revalorización de la soberanía alimentaria. En el futuro inmediato que nos espera será más evidente la necesidad de políticas que favorezcan “el cumplimiento del Derecho a la Alimentación basado en productos sanos, nutritivos, sostenibles y sin tóxicos”, dejando atrás los modelos agroindustriales y globalizados. Como sabéis, Entrepueblos lleva años trabajando en esta línea, por eso nos hemos implicado en varias iniciativas locales y apoyamos la campaña SOS Campesinado en la que ,”ante la falta de respuesta clara del gobierno central, más de 700 organizaciones reclamamos soluciones concretas a todos los problemas derivados del estado de alarma para la pequeña agricultura, aportando soluciones muy concretas y posibles de aplicar en el contexto de crisis sanitaria”.
  • En el plano internacional promovimos un comunicado público de la Red EU-LAT (red europea de organizaciones de cooperación con América Latina) dirigido a las instituciones europeas sobre la necesidad de mantener la defensa de derechos humanos, económicos: “Defender los derechos humanos en tiempos de crisis” . Y en estos momentos también estamos preparando un llamamiento para hacernos portavoces de las comunidades indígenas y campesinas frente a los atropellos que están enfrentando en su seguridad y en sus territorios, por parte de las empresas de proyectos extractivos (minería, madereras, represas, monocultivos, etc.).
  • Y en cuanto a la red europea contra los Tratados de Comercio e Inversión (TCI), se planteó la necesidad de una Moratoria de los TCI impulsada por 300 organizaciones nacionales e internacionales exigiendo que los ministros de comercio y la OMC que suspendan todas las negociaciones de tratados comerciales y de inversiones durante el brote del COVID-19  y se concentren en garantizar el acceso a suministros médicos y en salvar vidas. Así como resaltar como estos tratados, más que una solución, son claramente el origen de problemas como esta pandemia.

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EN AMÉRICA LATINA/ABYA YALA

En nuestra anterior crónica de finales de abril, “Seguimiento de Entrepueblos sobre la crisis del COVID-19”, ya empezamos a dar cuenta de las denuncias y alertas que estaban surgiendo desde los movimientos y organizaciones sociales de América Latina ante a las políticas de los gobiernos para enfrentar el COVID-19: en defensa de los derechos y libertades públicas frente a las políticas autoritarias; en defensa los derechos sociales y de los servicios públicos y contra las medidas de ajuste estructural y la deuda externa; contra el confinamiento patriarcal, que deja el peso de la crisis en el trabajo de reproducción de las mujeres, y las encierra con sus agresores; en defensa del derecho a la alimentación y la soberanía alimentaria, etc.

En estos momentos, con las mismas situaciones y tendencias prolongadas durante todas estas semanas, y con el debate sobre la próxima “reactivación” a la vista, son innumerables las campañas e iniciativas que han surgido de los movimientos sociales y de los pueblos en los diferentes ámbitos, en las que se han implicado las organizaciones y los proyectos con las que cooperamos.

A continuación, hacemos un breve repaso resumido, agrupado por temáticas. Pero para quien quiera tener más información, acompañamos un informe más detallado por países, elaborado por las y los cooperantes de Entrepueblos en colaboración y/o con las organizaciones locales.

FEMINISMOS

En Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Ecuador y Perú, desde los movimientos feministas y algunas organizaciones mixtas, desde organizaciones y proyectos en los que coopera Entrepueblos, se está llevando a cabo un trabajo intenso en diferentes ámbitos:

  • Visibilizar el aumento de las violencias machistas contra las mujeres en el marco de la crisis por COVID 19 exigiendo respuestas de los sistemas de atención públicos. En Ecuador la organización Geografía Crítica creó un mapeo colaborativo con espacios de respuesta a la violencia machista.
  • Casas refugio e iniciativas de apoyo e información a mujeres víctimas de violencia, apoyo psicoemocional y jurídico. Programas de salud mental a través de medios locales
  • Asesoría legal a mujeres despedidas o suspendidas de sus puestos de trabajo.
  • Redes de apoyo mutuo y comunitario para enfrentar vulnerabilidades y violencias.
  • Mujeres indígenas brindan información en idiomas propios sobre cómo prevenir y atender a emergencia a través de la medicina ancestral, usando los bienes propios de cada territorio.
  • Visibilización de la vulnerabilidad especial de trabajadoras domésticas, mujeres con VIH, mujeres con discapacidad, mujeres retornadas y migrantes, adolescentes, embarazadas/víctimas de abusos sexuales, y mujeres de la tercera edad, trabajadoras sexuales, colectivos LGTBI,
  • Cajas de resistencia para trabajadoras domésticas.
  • Campañas en favor de reparto igualitario de tareas y cuidados durante emergencia.

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Fuente: EFE/Raphael Alves


PUEBLOS INDÍGENAS Y DEFENSA DEL TERRITORIO y SOBERANÍA ALIMENTARIA

Los pueblos indígenas de Abya Yala, ya se trate de los pueblos mayas de Centroamérica, los pueblos andinos o los amazónicos, se han movilizado con líneas de acción bastante comunes,

  • Autogestión de las comunidades en sus territorios con cierre de accesos a ríos y carreteras y control de la circulación mediante las guardias comunitarias. Uso de medios locales para posicionar información clave y fortalecer a portavoces locales.
  • Conformación de comités de emergencia comunitarios; campañas de información y prevención en lenguas originarias; generación de un protocolo sanitario para el manejo de la pandemia en territorios indígenas siguiendo recomendaciones de la OMS y de la OPS.
  • Cuidado del territorio y bienes comunes, vigilancia de actividades extractivas a partir de apps, levantamiento de información de lo que ocurre en territorios a nivel nacional. Y en algunos casos exigencia de moratorias a los proyectos extractivos.
  • Fortalecer redes de comercialización directa campo ciudad. Fortalecer la soberanía alimentaria. Fondos solidarios de apoyo en la población indígena urbana.

En Guatemala se está conformando un Frente Campesino. A iniciativa de 4 organizaciones de base (Comité de Unidad Campesina, Comité Campesino del Altiplano, Nuevo Día y la Unión Verapacense de Organizaciones Campesinas), al que se van sumando más organizaciones. El objetivo es participar activamente en la reactivación de la economía campesina, indígena y ancestral, así como defender los derechos del campesinado y los pueblos originarios a la tierra y el territorio. Ha elaborado una Propuesta campesina, que se ha presentado ya al gobierno, con 11 demandas concretas.

En El Salvador, el movimiento campesino está demandando la aprobación de ley general de aguas y la ley de soberanía alimentaria, que llevan años atascadas en la Asamblea Legislativa, y se organiza para:

  • Respaldar a juntas de agua comunitarias para solicitar retraso en el pago de energía eléctrica.
  • Distribuir de alimentos a comunidades y sectores más excluidos.
  • Entrega de paquetes agrícolas bajo un nuevo enfoque agroecológico.
  • Reclamar un Plan de reactivación del sector agropecuario que incluya: créditos con intereses bajos, garantizar la tenencia de la tierra, recuperación de suelos, instalación de centros de acopio de granos básicos, exoneración del IVA a insumos para la producción agrícola.

DERECHOS HUMANOS

En prácticamente todos los países, tanto en América Central, como en el área andina, se registran importantes denuncias sobre los abusos en las vulneraciones de varios derechos fundamentales de la población más allá de las medidas estrictamente necesarias para controlar la pandemia, y al amparo de dichas medidas. Frente a estas situaciones, las organizaciones de DD.HH. y de protección a personas defensoras están trabajando en:

  • Seguimiento, activación de protocolos, registro y denuncia de violaciones a DD HH a nivel nacional e internacional. En el caso de Perú, denuncia de la ley de policía aprobada en este contexto. En El Salvador, demandas de inconstitucionalidad sobre algunas medidas legales adoptadas por el gobierno.
  • Denuncias y demandas ante la vulneración por parte de los gobiernos al derecho a la libertad de prensa y acceso a la información.
  • En Honduras, el COPINH y organizaciones de DD.HH. han denunciado que el proceso de Justicia para Berta Caceres está en riesgo por los planes de liberar a los condenados con la excusa del COVID-19, así como la militarización de algunos territorios. Y en Guatemala se denuncia las iniciativas que pretenden sacar de la cárcel a militares condenados y en prisión preventiva por delitos de desaparición forzada, violencia sexual y delitos contra los deberes de humanidad.
  • Denuncias de la criminalización a personas defensoras de DD.HH. y ambientales y asesoría y asistencia jurídica a personas afectadas.
  • Denuncias al ministerio de trabajo por el incumplimiento de derechos laborales y los intentos por restringir derechos laborales. Denuncias sobre la desprotección del personal de salud y otros servicios públicos.
  • En Honduras se ha denunciado también la corrupción en el reparto de recursos de la emergencia a favor de militares y grupos de poder del partido de gobierno.

PERSPECTIVAS POST-COVID

Como empieza a ocurrir también en nuestro país, en los últimos días empiezan a aparecer análisis, reflexiones y propuestas sobre las perspectivas que se abren a la sociedad tras la fase más aguda de la crisis sanitaria.

Acción Ecológica de Ecuador ha estado emitiendo continuamente comunicados y reflexiones sobre las causas subyacentes y las consecuencias de esta pandemia y estos últimos días ha lanzado una “Agenda Ecologista para la Transición”, con la propuesta de un “pacto nacional para establecer condiciones de estabilidad ecológica y climática, que enfrente las contradicciones recuperando la ley de la entropía, como ley límite de la naturaleza que gobierna los destinos de la vida invadida por la ley del mercado”.

En Perú Cooperación ha publicado también un análisis, bajo el título “¿Qué hacer? ¿Qué rumbo tomar?”, que concluye diciendo: “La prioridad de hoy es enfrentar y superar esta enorme crisis de salud pública, pero sin perder de vista los otros males crónicos que están en agenda desde hace tiempo. Como decía un mensaje difundido estas últimas semanas, no podemos regresar a la normalidad porque la normalidad era (es) el problema”.

Imagen destacada «Su riqueza es nuestra pobreza» reza en las pancartas de manifestantes durante una protesta en Buenos Aires pidiendo ayuda para los desfavorecidos en esta crisis profundizada con la Covid-19. REUTERS – AGUSTIN MARCARIAN 

Cajas de resistencia frente a la grave crisis sanitaria y sistémica

Imagen: Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes/Top Manta

Frente a la grave crisis sanitaria y sistémica en la que nos encontramos, son muchas las iniciativas ciudadanas que se han desplegado para la autoorganización, la solidaridad y el apoyo mutuo, especialmente entre los sectores más vulnerabilizados y excluidos de derechos. Desde Entrepueblos queremos hacernos eco de algunas de estas iniciativas que piden nuestro apoyo, aunque sea en la distancia, para hacer crecer las redes y sostener aquellas vidas más precarias y en riesgo. Por eso publicitamos aquí algunas de las cajas de resistencia que se proponen desde varios de estos espacios, con los que de una manera u otra estamos en contacto y conocemos de primera mano o a través de organizaciones aliadas en los diferentes territorios.

No hemos querido priorizar una sola iniciativa, os invitamos a colaborar en aquella(s) con las que os sintáis más llamadas o llamados a apoyar.

¡Todas tenemos derecho a vivir dignamente! 
¡Autoorganización y empoderamiento social!
¡Justicia y derechos para todas!


Asociación Mujeres Migrantes Diversas

Caja Resistencia Trabajadoras del Hogar/Cuidados #cuidaaquientecuida muchas trabajadoras del hogar y los cuidados estamos viviendo grandes injusticias y mayor precarización en nuestras condiciones laborales. Despidos injustificados; falta de pago justo por nuestro trabajo; internamientos en las casas de los empleadores sin respetar las pocas horas libres que ya teníamos; compañeras obligadas a cuidar de personas con positivos sin las mínimas medidas de protección necesarias, lo cual supone un riesgo evidente para nuestra salud y la de nuestras familias.

Como habitualmente ocurre respecto a la invisibilización del trabajo del hogar y los cuidados, las medidas anunciadas por el gobierno no tendrán impacto en nuestros ingresos ni condiciones laborales porque estamos fuera del régimen general.

https://www.gofundme.com/f/caja-deresistencia-trabajadoras-del-hogarcuidados


Sindicato Vendedores Ambulantes Barcelona

#BancoDeAlimentosMantero para aquellos compañeros manteros que, no sólo por el confinamiento del coronavirus, están en situación de precariedad

https://twitter.com/sindicatomanter/status/1241102152476635143


Red de amigos de Torreblanca-Sevilla

Para apoyar en la alimentación a familias del barrio que no tienen ningún recurso económico en estos momentos de cuarentena mientras los servicios sociales están colapsados.

Ponerse en contacto con Red de amigos de Torreblanca. Torreblanca verde grupotar@us.es


València Acull. Red Acoge. Valencia

Está generando un fondo económico que gestionan a través de ayudas directas a personas y familias muy vulnerables  y alto riesgo de exclusión social, que forman parte y que tienen contacto con la asociación. Este apoyo será para necesidades básicas y para que puedan hacer frente a los días tan complicados y difíciles que por los que están pasando. www.valencia-acoge.org    valencia.acull@redacoge.org


Burgos Acoge

Proyecto: «Abre tu ventana por los derechos de las personas migrantes y refugiadas

https://www.redacoge.org/news/es/2020/04/01/0001/abretuventana-por-los-derechos-de-las-personas-migrantes-y-refugiadas


Plataforma Somos Migrantes-Sevilla

#LaSolidaridadComoVacunaAnteElCovid Pedimos colaboración de particulares para el pago del alquiler de personas migrantes cuyos ingresos dependían de la venta ambulante o en semáforos.  Personas que con esta crisis se quedan sin ingresos y, que con una red de apoyo escasa en nuestro país, no tienen otra protección.

Más información en nuestro facebook: @Plataformasomosmigrantessevilla2014


Campaña ayuda para personas trabajadoras de la fresa-Andalucía

La asociación La Carpa ha iniciado una campaña urgente de ayuda a las personas trabajadoras migrantes que recogen la fresa en Huelva.

Podéis saber más sobre la campaña y su evolución en facebook «La Carpa»


Caja de Resistencia  PumaSolidario Sevilla

Solicitan colaboración para que la Casa del Pumarejo, a través de sus colectivos que están realizando intervención social, pueda continuar dando ayudas vitales a personas en situación de vulnerabilidad durante y después de esta crisis sanitaria y social.

https://pumarejo.es/


#DinamizaTuCuarentena. Madrid

Redes de solidaridad y apoyo en los barrios de Madrid, es un portal para encontrar redes de solidaridad y apoyo mutuo vecinal. Fomentar la cultura de la solidaridad vecinal y compartir recursos para dinamizar el tiempo de aislamiento

https://dinamizatucuarentena.wordpress.com/2020/03/25/listado-de-las-redes-de-solidaridad-y-apoyo-de-los-distritos-y-barrios-de-madrid/


Sindicato de Manteros de Madrid

Ante la crisis sanitaria del coronavirus, se habla poco de la crisis de las personas precarias que dejará este estado de alarma. Nuestro colectivo es especialmente vulnerable a esta situación. La Ley de Extranjería no nos deja cotizar, y, si no vendemos no cobramos. Por eso apelamos a la responsabilidad y el apoyo mutuo y os pedimos que apoyéis económicamente una caja de resistencia para poder cubrir las necesidades básicas de la gente del colectivo.

Para cualquier duda o mensaje sobre nuestra campaña puedes escribirnos a nuestro correo sindicato.manteros.madrid@gmail.com


Salud y resiliencia urbana en el barrio del Cementerio. Alicante

El proyecto se centra en la población residente del barrio del Cementerio, la cual presenta elevados índices de pobreza y dependencia. El perfil más vulnerable se refiere a personas de nacionalidad española que llevan residiendo en estos barrios desde hace años, con un nivel de formación bajo, un escaso poder adquisitivo y una baja calidad de vida.

https://ca.goteo.org/project/salud-y-resiliencia-urbana

https://www.goteo.org/project/emergencia-social-en-el-barrio-del-cementerio


Caja de Resistencia Urgente – Bilbo

Varias colectividades de Bilbo, han creado  una caja de resistencia para afrontar  esta situación y cubrir las necesidades básicas desde la solidaridad y el hermanamiento.

El objetivo es poder recaudar, en la mayor brevedad posible, la cantidad suficiente para cubrir su supervivencia (de alimentación o de posibilidad habitacional) durante el tiempo que estemos en esta situación de crisis.

Para más información, dudas o aportes nos pueden escribir a la cuenta;  cajaresistencias.bilbo@gmail.com


«Ciutat per a qui l’habita» – Palma

Campaña del colectivo «Ciutat per a qui l’habita» para apoyar a una compañera marroquí y su familia #ApoyemosAFátima que sufre de problemas con su vivienda, juicios, multas administrativas… por ser víctima de violencia inmobiliaria y ver vulnerados sus derechos.

CampañaFátima


Mujeres en zona de conflicto necesita tu colaboración

Para mejora de las condiciones de vida y alivio del sufrimiento de las mujeres migrantes ubicadas en los asentamientos chabolistas de Huelva.

https://www.mzc.es/accionsocial/mujeres-en-zona-de-conflicto-necesita-tu-colaboracion-en-los-asentamientos-de-huelva/


Tejido Comunitario desde los márgenes

Organización y lucha comunitaria contra el sistema patriarcal, capitalista, racista y colonial.

Somos un tejido de organizaciones y comunidades feministas migrantes, racializadxs hermanadas con organizaciones feministas y precarias de estos territorios. Y juntas hemos decidido hacer frente a las políticas neoliberales del Estado español.

https://es.gofundme.com/f/tejido-comunitario-desde-los-margenes/donations


Mbolo Moye Doole, plataforma mantera de Bizkaia

Apoyo a 60 personas manteras que no pueden salir a la calle para subsistir. https://www.facebook.com/Mbolomoyedoole/

Una nueva normalidad

Fuente: https://www.oaklandinstitute.org/new-normal

La pandemia COVID-19 expone un sistema económico incapaz de satisfacer las necesidades de la gente y el planeta. Nuestra única solución para hacer frente a esta crisis mundial, que se produce en medio de una devastadora crisis climática, es unirnos y construir un mundo más justo, resistente y sostenible. Como organizaciones miembros y aliadas de la Campaña Mundial para exigir justicia climática, estamos haciendo un conjunto inicial de demandas a los gobiernos en su respuesta a la pandemia.

La palabra apocalipsis viene de la palabra revelación. La pandemia COVID-19 está revelando lo que la mayoría mundial ha sabido todo el tiempo: que el sistema económico dominante da prioridad a las ganancias por encima de la gente y el planeta, y no es apto para el propósito.

Con cada nuevo día de infecciones, muertes y medios de vida destruidos, la pandemia está exponiendo las graves injusticias de nuestros sistemas existentes. Años de neoliberalismo, «ajuste estructural» y austeridad han desmantelado el estado de bienestar social, específicamente la falta de financiación y el vaciamiento de los sistemas de salud en todo el mundo. Nos quedamos con déficits de equipos de salvamento, y excedentes de industrias contaminantes.

Las dimensiones del sufrimiento colectivo y del trauma individual que se están desarrollando son demasiado vastas para contemplarlas. Familias que se enfrentan a la pérdida o al encierro en relaciones abusivas; cuerpos que se enfrentan a enfermedades devastadoras; comunidades que se enfrentan al hambre y al aislamiento.

Pero la pandemia también ha demostrado nuestra enorme fuerza colectiva, y las posibilidades que surgen cuando una crisis se toma en serio y la gente se une.

Para quienes formamos parte del movimiento mundial por la justicia climática, el desenlace de la pandemia no es ninguna sorpresa. Durante décadas, como movimientos hemos denunciado los violentos impactos de un sistema económico mundial desigual, la devastación de una crisis climática acelerada y las formas escandalosamente crueles en quienes tienen menos responsabilidad en las crisis soportan sus cargas más pesadas. Durante décadas, hemos exigido el fin de un status quo que fue y sigue siendo una sentencia de muerte para la gente más empobrecida del mundo. La crisis del coronavirus es un duro recordatorio de un pasado prolongado, y nuestra respuesta a ella un ensayo general para el presente y el futuro.

Justicia

Al igual que la crisis climática, la crisis del coronavirus hace recaer las cargas más pesadas sobre los sectores más vulnerables. Las personas más empobrecidas son las primeras y las más afectadas. Acentúa las disparidades generadas por la riqueza, el género, la clase, la raza y la (dis)capacidad. Los costos más altos son soportados por quienes tienen menos capacidad de pagarlos, que siempre estuvieron condenadas a soportar tales costos.

Lo más claro es que los colectivos que corren más riesgo de infección son los que menos pueden aislarse.

Un aislamiento significa confinamiento en nuestros hogares. ¿Qué significa eso para los quienes no tienen casa? ¿Qué significa para quienes tienen conviven en familias amplias en una casa, en condiciones de hacinamiento? ¿Para quienes no tienen acceso al agua corriente y a la sanidad? ¿Para quienes el hogar es el lugar de la violencia y el abuso? ¿Qué significa el fin de la actividad pública para quienes dependen de ella para su subsistencia diaria? ¿Qué protección se ofrece a quienes trabajan en los sectores más cruciales y de mayor sustento, como la agricultura? Concretamente, ¿qué ocurre con los agricultores y agricultoras de subsistencia y familiares que alimentan a más de dos tercios del mundo?

Las mujeres son las más afectadas por el trabajo de cuidado en nuestro sistema actual, en el hogar, en nuestras comunidades y también en la economía, ya que son la mayoría de las trabajadoras de la salud. Esta pandemia nos ha mostrado la importancia del trabajo de cuidado, el trabajo necesario para criar familias, cocinar y limpiar y cuidar de los enfermos y ancianos. Debemos aprovechar este momento para comprender la importancia del trabajo de cuidados y compartirlo, y construir una sociedad y una economía basadas en principios feministas y de afirmación de los cuidados.

Las comunidades del Sur Global, las más afectadas por la crisis climática, que han enfrentado la violencia de la degradación ambiental, la sequía prolongada y el desplazamiento forzoso – se han convertido ahora en una de las poblaciones más vulnerables al contagio y a sus efectos. En las zonas en que la salud de las comunidades se ha visto debilitada por las industrias contaminantes, lo que ha dado lugar a una serie de afecciones respiratorias e inmunológicas, las personas corren un riesgo especial de contraer COVID-19.

La pandemia ya está abriendo la puerta a una importante crisis económica, con una próxima recesión que hará que la gran mayoría de la población mundial -que vive día a día con medios de vida precarios- se encuentre en una situación de pobreza aún más crónica. El riesgo de hambruna y de profundos trastornos en la soberanía alimentaria es significativo. Los países del Sur están agobiados por una deuda ilegítima e insostenible, acumulada a lo largo de decenios de préstamos explotadores y depredadores por parte de los gobiernos del Norte, las instituciones financieras internacionales y los grandes bancos en colaboración con las élites del Sur, y por las prácticas autoritarias y corruptas de los gobiernos del Sur. La priorización del pago de estas deudas se ha cobrado un alto precio en los servicios públicos y sigue absorbiendo una enorme parte del gasto público que debería asignarse en su lugar a las respuestas de salud pública a la pandemia.

Una encrucijada

Estamos en una encrucijada. Durante años, hemos exigido «cambiemos el sistema, no el clima». El cambio de sistema parece ahora más necesario que nunca, y más posible. Las reglas del juego están cambiando rápidamente. La agitación es inevitable.

La pregunta es: ¿qué tipo de cambio se está desarrollando? ¿Qué tipo de sistema está emergiendo? ¿Qué dirección tomará el cambio?

Los poderosos están aprovechando la crisis para avanzar en el capitalismo del desastre y un nuevo autoritarismo, otorgándose la expansión de los poderes policiales y militares, y apresurándose en los proyectos extractivos. Muchos gobiernos están aprovechando la oportunidad para imponer medidas draconianas, vigilar a la población, socavar los derechos de los trabajadores y trabajadoras, reprimir los derechos de los pueblos indígenas e instituir una vigilancia generalizada. En las peores situaciones, los agentes represivos están aprovechando el momento de inestabilidad política para reprimir violentamente la disidencia, legitimar el racismo, el fundamentalismo religioso y avanzar en las fronteras mineras depredadoras, y ejecutar a los defensores de la tierra.

Pero la crisis de la que se aprovechan también ofrece una oportunidad para que nuestros movimientos configuren el futuro emergente. Nuestros movimientos conocen el camino a seguir, el tipo de mundo que necesitamos construir. En todo el mundo, la gente se está dando cuenta de que nuestro sistema económico dominante no satisface las necesidades de la gente. Están viendo claramente que las corporaciones y el mercado no nos salvarán. Están notando que cuando una crisis se toma en serio, los gobiernos son capaces de tomar medidas audaces y movilizar enormes recursos para enfrentarla. Los límites de lo posible pueden ser radicalmente sacudidos y reescritos. En pocas semanas, las propuestas de política largamente reclamadas en muchos contextos (el fin de los desalojos, la liberación de las presas y presos, la redistribución económica audaz, por nombrar sólo algunas) se han convertido en respuestas de sentido común.

Estamos viviendo un momento político convulso, pero muy fértil. Nuestro mundo se ha visto obligado a ser solidario por un virus que ignora todas las fronteras; nuestra profunda interdependencia nunca ha sido más innegable.

En una crisis así, repensar y reimaginar nuestro modelo económico es ineludible. Las soluciones resistentes y basadas en la justicia no sólo son posibles, sino que son la única solución real.

Ahora está claro que necesitamos una respuesta de solidaridad, equidad y cuidado, con una inversión pública masiva que ponga a las personas y al planeta en primer lugar, y no a las industrias contaminantes y a los especuladores. Las recuperaciones justas y los nuevos acuerdos mundiales y nacionales para construir una economía regenerativa, distributiva y resistente son necesarios y cada vez más factibles desde el punto de vista político.

La lucha por una nueva normalidad

No volveremos a una normalidad en la que el sufrimiento de muchos asegura los lujos de pocos. Mientras que los políticos presionarán para una rápida reanudación del status quo, no podemos volver a la normalidad, como han afirmado los movimientos sociales, cuando esa normalidad estaba matando a la gente y al planeta.

Nuestros movimientos de justicia climática están en una situación peligrosa y prometedora. La urgencia del colapso climático ha pasado desapercibida, incluso cuando la violencia climática es implacable, expresada más recientemente en tormentas devastadoras en todo el Pacífico, incendios forestales en China y lluvias torrenciales en Colombia. A menos que aprovechemos este momento político, la acción climática quedará en un segundo plano, y las economías del Norte se verán revitalizadas con inversiones sucias que profundizan la crisis climática. Debemos estar atentos y perseverar para asegurar que la solución de la crisis climática sea el frente y el centro de los rescates, y de los programas para asegurar la resiliencia de la sociedad y de todos los pueblos.

Nuestros movimientos tienen una experiencia que es invaluable en este momento. Si bien COVID-19 y la crisis climática pueden tener diferentes causas directas, sus causas fundamentales son las mismas: la dependencia del mercado, la incapacidad del Estado para hacer frente a las amenazas a largo plazo, la ausencia de protección social y un modelo económico general que protege las inversiones sobre las vidas y el planeta. El mismo sistema extractivista que extrae, quema y destruye los ecosistemas, es el que permite la propagación de patógenos peligrosos. Las soluciones a las crisis de COVID-19 y del clima son las mismas: solidaridad, redistribución, colaboración, equidad y protección social. Es nuestra oportunidad y responsabilidad unir los puntos, y usar este momento político para enfrentar el poder corporativo, y construir una sociedad más justa y sostenible.

Los horizontes que podemos reivindicar

La pandemia ha cambiado el juego. Tenemos los recursos para construir un modelo económico que no destroce el planeta y que provea para todos y todas. Tenemos la oportunidad de recuperarnos de esta crisis de una manera que construya nuestra resistencia y fortalezca nuestra dignidad como sociedades. Ahora es nuestro momento para reclamarlo.

Como organizaciones de la Campaña Mundial para exigir justicia climática exigimos una respuesta audaz a la pandemia COVID-19 que ayude simultáneamente a abordar la crisis climática más amplia y a transformar el sistema económico desigual que ha dado lugar a ambas.

Exigimos que los gobiernos:

1. Prioricen la salud y el bienestar de las personas. La gente debe siempre primar sobre el beneficio, porque una economía no vale nada sin su gente. Nadie es desechable. Financiar y dotar de recursos a los servicios y sistemas de salud, asegurando la atención para todas, sin excepción. Los gobiernos también deben dar prioridad a una inversión sólida en otros servicios públicos esenciales, como la vivienda, el agua, los alimentos y el saneamiento. Estos servicios no sólo son esenciales para frenar la propagación de enfermedades a largo plazo, sino que son fundamentales para la obligación de los gobiernos de respetar, proteger y cumplir los derechos humanos sin exclusión. Por lo tanto, no deben privatizarse y, en cambio, deben gestionarse de manera equitativa y responsable ante la gente.

2. Garantizar la protección de las poblaciones marginadas. Proporcionar ayuda, protección social y socorro a las poblaciones rurales y a las familias que las componen, que están en la vanguardia de la alimentación de nuestro mundo. También debe garantizarse una protección especial de los derechos sociales y humanos de todas las personas que se encuentran en circunstancias vulnerables y precarias, como las que se encuentran en situaciones de desamparo, las personas en prisión, refugiados y migrantes, la gente mayor que recibe atención domiciliaria, las huérfanas y huérfanos y, especialmente, las personas defensoras del medio ambiente, que ahora son asesinadas con mayor frecuencia al amparo de la emergencia de COVID-19.

3. Adoptar medidas económicas y sociales inmediatas para proporcionar socorro y seguridad a todas las personas, en particular a los grupos más vulnerables y marginados de nuestras sociedades. Proteger los derechos laborales y garantizar la protección de todas las trabajadoras y trabajadores, desde la economía formal a la informal. Reconocer, visibilizar y valorar el trabajo de cuidado, la verdadera labor que nos sostiene durante esta crisis. Los gobiernos deben reorientar los fondos públicos lejos de la industria de los combustibles fósiles, el complejo militar-industrial y las empresas privadas, y utilizarlos en su lugar para garantizar el acceso a la energía limpia, el agua y los servicios públicos importantes para el bienestar de las comunidades. Los gobiernos también deben transformar la fiscalidad, suprimiendo los paraísos fiscales para las empresas multinacionales que socavan los ingresos, y suprimir el impuesto sobre el valor añadido y los impuestos sobre bienes y servicios para los productos básicos.

4. En línea con las demandas anteriores – también pedimos una cancelación inmediata e incondicional de la deuda, ya que la suspensión temporal del pago de la deuda sólo agrega cargas de deuda más tarde/mañana/ a más largo plazo. Detener los pagos de la deuda que vencen en 2020 y 2021 sin acumulación de intereses ni penalidades, de modo que los fondos puedan ser utilizados para los servicios de salud para combatir la COVID19 y para la asistencia económica a las comunidades y personas que están enfrentando mayores dificultades frente a la pandemia y las respuestas a la misma. También exigimos que se inicie de inmediato un proceso internacional independiente para abordar la deuda ilegítima e insostenible y las crisis de la deuda.

5. Apoyar una transición y recuperación justas a largo plazo para salir de esta crisis, y aprovechar la crisis como una oportunidad para pasar a economías resistentes al clima y post-carbono. No podemos permitirnos rescates que simplemente llenen los bolsillos de las empresas o rescaten industrias contaminantes incompatibles con un planeta vivo. Más bien, necesitamos una recuperación económica que cree resiliencia, repare las injusticias, restaure nuestros ecosistemas y conduzca una disminución controlada de los combustibles fósiles y una transición orientada a la justicia hacia una economía justa y sostenible. Los gobiernos deben dar prioridad a los programas económicos que ofrezcan empleos dignos y decentes en la economía asistencial, los proyectos de restauración ecológica, la agroecología, la energía renovable descentralizada y otros sectores de cero carbono necesarios para un mundo justo desde el punto de vista climático.

6. Rechazar los esfuerzos por impulsar las llamadas «reformas estructurales» que sólo sirven para profundizar la opresión, la desigualdad y el empobrecimiento , incluso por parte de instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que pueden utilizar la pandemia para impulsar esquemas en el Sur Global bajo el pretexto de «acortar el tiempo para la recuperación». Los pilares neoliberales de austeridad, desregulación y privatización – especialmente de servicios esenciales como el agua, la salud, la educación, etc. – han devastado a personas de todo el mundo y son incompatibles con una recuperación justa.

7. Reforzar la cooperación internacional y la solidaridad entre los pueblos. Los problemas mundiales que no respetan fronteras, ya sea la crisis climática o la crisis de COVID-19, sólo pueden tener soluciones cooperativas y equitativas. En un mundo profundamente desigual, la transferencia de tecnología y financiación de los países más ricos a los más pobres es crucial. Los gobiernos deberían facilitar, en lugar de obstaculizar, los esfuerzos de los movimientos populares, los grupos de ciudadanía y las organizaciones de la sociedad civil por establecer vínculos entre las fronteras y los países para apoyarse mutuamente. También exhortamos a los gobiernos a que honren su responsabilidad histórica y dejen de utilizar tácticas que desestimen esa responsabilidad y retrasen una respuesta internacional enérgica, como la retención de fondos de la OMS y otras instituciones en tiempos de crisis.

8. Colaborar en el desarrollo y el acceso irrestricto a las vacunas y a cualquier avance médico de los medicamentos de terapia experimental, guiados por los principios de la cooperación internacional y la libre distribución.

9. Cesar inmediatamente los proyectos de extracción, desde la minería hasta los combustibles fósiles y la agricultura industrial, incluidos los proyectos extraterritoriales emprendidos por empresas con sede en su país, que están acelerando las crisis ecológicas, invadiendo los territorios indígenas y poniendo en peligro a las comunidades.

10. Rechazar todo intento de eximir de responsabilidad a las empresas e industrias. A los actores que son responsables, de tantas maneras, de esta crisis multifacética y del sistema roto no se les puede conceder absolutamente ningún resquicio que les permita escapar a la responsabilidad de sus abusos en su país y en todo el mundo.

Organizaciones firmantes:

Global & Regional
1. 350.org
2. Asian Peoples Movement on Debt and Development
3. Corporate Europe Observatory
4. Econexus
5. Friends of the Earth International
6. Gastivists
7. Green Climate Campaign Africa (GCCA)
8. Indigenous Environment Network
9. International Network of Women Engineers and Scientists
10. International Oil Working Group
11. Oil Change International
12. SERR – SERVICIOS ECUMENICOS PARA RECONCILIACION Y RECONSTRUCCION
13. Society for International Development (SID)
14. Third World Network
15. War on Want
16. Womankind Worldwide
17. Women’s Earth and Climate Action Network (WECAN)
18. WoMin African Alliance
Africa
1. Corporate Accountability and Public Participation (CAPPA) Nigeria
2. Uganda National Health User’s / Consumers Organisation (UNHCO)
3. Nkumba University School of Sciences(NUSCOS)
4. Health of Mother Earth Foundation, Nigeria
5. Alliance for Empowering Rural Communities (AERC-Ghana)
6. GenderCC S.A. – Women for Climate Justice
7. African Women’s Development and Communication Network – FEMNET
8. Parliamentary Forum on Climate Change Uganda
9. Vision for Alternative Development (VALD) Ghana
10. AbibiNsroma Foundation (ANF) Ghana
11. Regional Center for International Development Cooperation (RCIDC) Uganda
Asia
1. Agriculture and Forestry Research & Development Centre for Mountainous Regions, Vietnam
2. Amihan National Federation of Peasant Women in the Philippines
3. Asha Parivar
4. Asia Pacific Forum on Women, Law and Development (Thailand)
5. Bangladesh indigenous women’s network
6. CLEAN (Coastal Livelihood and Environmental Action Network), Bangladesh
7. Climate Watch Thailand
8. Consumers Association of Penang, Malaysia
9. Dibeen Association for Environmental Development (Jordan)
10. Energy and Climate Policy Institute for Just Transition(ECPI), South Korea
11. Friends of the Earth Malaysia
12. Growthwatch, India
13. Legal Rights and Natural Resources Center-Kasama sa Kalikasan/FoE Phil
14. Oriang Women’s Movement Philippines
15. Philippine Movement for Climate Justice
16. PROGGA (Knowledge for Progress), Bangladesh
17. Roshni Tariqiyati Tanzeem (Pakistan)
18. Sanlakas Philippines
19. Socialist Party (India)
20. Sukaar Welfare Organization-Pakistan
21. Sustainable Development Foundation: Thailand
22. The Centre for Social Research and Development (CSRD), Vietnam
23. United Mission to Nepal
24. We Women Lanka (Sri Lanka)
25. Women Network for Energy and Environment (WoNEE), Nepal
Europe
1. 2degrees artivism (Portugal)
2. Asamblea Antimilitarista de Madrid (Spain)
3. ATTAC España
4. Berkshire Women’s Action Group
5. BUNDjugend/Young Friends of the Earth Germany
6. CèNTRIC gastro · El Prat de Llobregat · Barcelona
7. CIDES (España)
8. Climáximo (Portugal)
9. Desarma Madrid (Spain)
10. Eco Justice Valandovo, North Macedonia
11. Ecologistas en Acción (Spain)
12. Entrepueblos/Entrepobles/Entrepobos/Herriarte
13. Extinction Rebellion Berlin-Südind Worldwide
14. Extinction Rebellion Bizkaia
15. Extinction Rebellion Cantabria
16. Extinction Rebellion Gipuzkoa
17. Extinction Rebellion Norway
18. Extinction Rebellion Switzerland
19. Fabricants de Futur – no flag no frontier
20. Frack Free Sussex
21. Frack Off London
22. Friends of the Earth Sweden/Jordens Vänner
23. Global Justice Now
24. Guelaya Ecologistas en acción Melilla (Spain)
25. Instituto De Estudios de la Tierra (España)
26. Instituto por la Paz y la Ecologia (España)
27. Limity jsme my (Czech Republic)
28. Madrid Agroecológico (Spain)
29. Mujeres de Negro contra la Guerra – Madrid (Spain)
30. Notre Affaire à tous (France)
31. Observatori del Deute en la Globalització (Catalunya)
32. On est prêt (France)
33. Ozeanien-Dialog
34. Programa radiofónico Toma la Tierra, Madrid
35. Rebelion contra la Extincion – Extinction Rebellion Spain
36. Share The World’s Resources (STWR)
37. Transition Edinburgh
38. UK Youth Climate Coalition
39. Weald Action Group
40. WhatNext?
41. WIDE – Network for Women´s Rights and Feminist Perspectives in Development (Austria)
42. Young Friends of the Earth Macedonia, North Macedonia
North America
1. 350 Triangle, North Carolina
2. ActionAid USA
3. Berks Gas Truth
4. Better Path Coalition
5. Center for Biological Diversity
6. Center for International Environmental Law (CIEL)
7. Corporate Accountability
8. Council of Canadians, Peterborough and Kawartha
9. Earth Ethics, Inc.
10. Earth in Brackets
11. Earthworks
12. EcoEquity
13. EnGen Collaborative
14. Environmental Justice Coalition for Water
15. Extinction Rebellion Centre Wellington, Ontario
16. Fannie Lou Hamer Institute
17. Frack Free New Mexico
18. Friends of the Earth Canada
19. Friends of the Earth U.S.
20. Fund for Democratic Communities
21. Global Resilience
22. Good Food Jobs
23. Harrington Investments, Inc
24. Hawai’i Institute for Human Rights
25. Indigenous Environmental Network – Turtle Island
26. Institute for Policy Studies Climate Policy Program
27. People for a Healthy Environment, New York
28. Peterborough Pollinators
29. Religious of the Sacred Heart of Mary NGO
30. Resource Generation
31. Rising Tide Chicago
32. Sane Energy Project, New York
33. Sisters of Charity Federation
34. Stand.earth
35. Sunflower Alliance
36. SustainUS
37. The Climate Mobilization
38. The Climate Mobilization Mont Co Md.
39. The Global Citizens’ Initiative
40. The Leap
41. The Oakland Institute
42. The Restaurant Opportunities Centers United (ROC UNITED)
43. Unitarian Universalist Ministry for Earth
44. United for a Fair Economy
45. Weaving Earth, Center for Relational Education
46. WildEarth Guardians
South America
1. CENSAT Friends of The Earth Colombia
2. Centro de Ciências e Tecnologia para a Soberania, Segurança alimentar alimentar e nutricional a o Direito Humano à Alimentação e Nutrição /adequadas . Nordeste. Brasil
3. Centro Nicaragüense de Conservación Ambiental-CENICA
4. Critical Geography Collective, Ecuador
5. Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer, Argentina
6. IEASIA – UFPE. Brasil
7. ODRI Intersectional rights – Office for the Defence of Rights and Intersectionality
8. Plataforma Boliviana frente al Cambio Climático//Bolivian Platform on Climate Change
9. The Democracy Center
10. Union of Peoples Affected by Texaco
Oceania
1. Friends of the Earth Australia
2. Hawai’i Institute for Human Rights
3. Oceania Human Rights
Unknown
1. CNS